El Plástico y el final del mundo

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Hagamos un inciso para introducir el estudio de los comportamientos masivos como actos de un sujeto (la masa de individuos) que acontece con singularidad propia, como un hecho que arrastra a cada individuo que conforma la masa. Introduzcámonos en la naturaleza de la masa de individuos como un solo individuo. Richard C. Duncan, en 1989, dio forma a un texto que se intitulaba "La teoría de pulso transitorio de la civilización industrial". Sustituyó el nombre de la teoría, en 1996, por Teoría de Olduvai con el texto "El pico de producción mundial de petróleo y el camino hacia la Garganta de Olduvai", presentado el 13 de Noviembre de 2000 en el congreso de la Sociedad Geológica Americana. Duncan da una vida de 100 años a la civilización postindustrial actual, desde 1930, por su basamento en la explotación y consumo petrolíferos como fuente energética sistémica. Llegados a 2030, el sistema, por decirlo castizamente, reventará y se generará un retroceso que culminará dentro de mil años, de nuevo, en una cultura basada en la caza, como hace tres millones de años, de donde viene el nombre de teoría de Olduvai, por la Garganta de Olduvai, yacimiento arqueológico con seres humanos previos al "sapiens" y al "sapiens sapiens". 


En 2007, Duncan definió la base paramétrica de su teoría a partir de: 1) Producción mundial de energía per capita; 2) Capacidad de carga terrestre en ausencia de petróleo, establecida entre los 500 y 2.000 millones de personas; 3) Retorno al carbón y cénit productivo del petróleo; 4) Migraciones y desarrollos poblacionales de 1850 a 2005; 5) Etapas energéticas en EEUU, país dominante energéticamente. La tesis de Olduvai gira en torno a una ratio: calidad de vida igual a consumo de energía dividido por crecimiento de la población. En números, de 1954 a 1979, esta ratio creció aproximadamente un 2,8% por año, desde 1979 hasta el 2000 se incrementó en un 0,2% anual, para volver a incrementarse exponencialmente del 2000 hasta la fecha. Duncan propuso primero 1979 como el año cénit de consumo energético, pero luego trasladó dicho horizonte temporal a 2010, a causa de las economías emergentes, año a partir del cual irá bajando hasta 2030, con lo que tendremos la primera gran crisis energética planetaria, el primer colapso societal mundial. Los primeros síntomas serán apagones generalizados a lo largo y ancho del planeta, lo que terminará provocando un colapso de producción tecnológica hasta retroceder a una nueva Edad de Piedra, en mil años. 


Duncan estableció que el declive petrolífero de EEUU se trasladará al resto del planeta, que el declive final de la civilización industrial sería entre 2008 y 2012, que los macro-apagones serían los indicadores de ese declive final, y que la población mundial decrecería a la par que la producción de energía mundial a fin de acomodar la capacidad de carga actual de 7 mil millones de seres humanos a los 500 millones que la naturaleza terrestre permite con equilibrio homeostático. La decadencia súbita mundial de 2012-2015 frenaría en la frontera de los 6.900 millones a la población mundial, y se entraría en una etapa de contracción poblacional por la agonía energética: 6.800 millones para 2020, 4.600 millones para 2030, hasta llegar a una cifra entre 2.000 y 500 millones de habitantes entre 2050 y 2100. Sus cálculos no han sido exactos, pero marcan tendencias. 


Otros especialistas, como Pedro A. Prieto, prevén, para cuando esta crisis de Duncan pudiera comenzar, que en las naciones ricas se incrementará la inseguridad y los saqueos generalizados y las democracias tornarán a totalitarismos; y que habrá una Tercera Guerra Mundial para disputarse los recursos en forma de conflicto intercapitalista con tres bloques civilizatorios, el occidental, el chino y el islámico, con Japón e India de bisagras. 


Parte principal de la Teoría de Olduvai está en la que denomina capacidad de carga de la Tierra. Si ésta es de entre 500 y 2.000 millones de personas en estado de no consumo de hidrocarburos, al haber ocurrido que, gracias a una burbuja artificial de bienestar provocada por el consumo desproporcionado del petróleo, se ha llegado a casi los 7.000 millones de habitantes, tan pronto falla ese insumo, todo cae como un castillo de naipes. Por lo menos 4.000 millones de personas no podrán ser reguladas por el sistema terrestre, de donde ocurrirán gigantescas mortandades y graves decrecimientos poblacionales por saqueos, enfermedades y hambruna. Se constata que con anterioridad a 1.800, la población mundial se duplicaba cada 500 a 1000 años. En el año 1.800 la población era de unos 1.000 millones de habitantes. En el año 2.000 hay 6.000 millones de habitantes. En 2.012 se rozaba los 7.000 millones de habitantes. 


Esto es una plaga. No es un ritmo sostenible. La teoría de Duncan dice que la carga de la Tierra no permite el ritmo actual de crecimiento, y que la población está excedida en su límite óptimo desde el año 1925. Si disponemos de un esquema planetario que pudiera ser clásico, probablemente, una vez se desarrolle la vida orgánica, y ésta adquiera la razón como herramienta, terminará yendo en busca de los hidrocarburos como material combustible para la movilidad de las máquinas, así como materia básica para la fabricación “ad hoc” de todo tipo de envases y aparatos, como lo es el plástico en sus diversas opciones químicas. Cualquier planeta recorrería esas fases, con la herramienta de la razón desarrollada. 


Pues he aquí el plástico. En 1950 los millones de Tm de plástico en la producción mundial rozaban un par. En 1985 eran ya 100 millones de Tm. En el año 2000 llegó a 200 millones de Tm. En 2010 se superaron los 300 millones de Tm. En 2015 llevamos producidas 448 millones de Tm. Si hacemos el acumulativo, podemos hablar de unos 16.000 millones de Tm de plástico producidos y utilizados mayormente en envases y subproductos que se tiran a la basura, al mar, al monte, adonde sea, en función de la cultura de cada quien. Las partículas microplásticas ya están en todas partes; un estudio de la Universidad de Heriot-Watt, publicado en “Environmental Pollution” habla de que ingerimos diariamente más de cien partículas plásticas provenientes de ropa y muebles. El poliéster, el propileno y el nailon se encuentran ya en la Antártida. 


No es algo raro, es la evolución lógica de un planeta en el que se ha mezclado debidamente: vida orgánica, razón y un subsuelo rico en hidrocarburos. Como la mezcla de la pólvora. Tres ingredientes inanes que, juntos, explotan.



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      26 de Noviembre de 2018. Edificio de la Comisión Europea en Bruselas. Instalación efectuada por una ONG.

     El dragón que expulsa plástico.


 

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