La misma aversión teórica tenía Stevenson con el conductismo, por los mismos principios de arraigo de comportamientos en momentos prenatales. En sus estudios estadísticos sobre los recuerdos previos al nacimiento, en los años cincuenta, Stevenson localizaba que en niños de menos de diez años la proporción era significativa y comenzaban a recordar entre los dos y los cuatro años perdiendo luego esa memoria entre los siete y ocho años, y en los años sesenta se unió en su investigación a Eileen J. Garrett, de la Fundación de Parapsicología, en India y Sri Lanka.
Gold comienza a observar si realmente ese acuario está desconectado del mundo de afuera. Un AcuarioEn este punto debemos mirarnos como seres introducidos en un acuario mayor, el planeta, y el sistema solar, donde somos presos de nuestras conciencias y patrones insertos en la maquinaria biológica que nos hace creer que estamos fuera de un gigantesco acuario, como los peces y seres que estamos observando: “A no ser que en el transcurso normal de los acontecimientos ocurra algún accidente o se haga algún descubrimiento insólito, los peces permanecerán totalmente inconscientes de cualquier otra cosa más allá de su acuario.
Se ha podido fotografiar con tomografía de emisión de positrones cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva, específicamente personas con trastornos psiquiátricos, consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les generaban estas enfermedades”. Las denominadas “fakes news”, que no son las mismas según quien las califique, son posibles gracias a que hoy en día los datos son los que corren comunicativamente y se ha alejado de las personas el tú a tú, el mirarse a los ojos, en un momento histórico en el que la humanidad ha entrado en un ciclo “Zoom”, “Microsoft Teams”, “WhatsApp” o “Skype”, y el calor humano es incluso rechazado por la juventud y la madurez de occidente, los más tecnificados y, por ende, los más manipulables.
De forma sabia, los arquetipos occidentales reconocen las dos energías en esa especie de reina sabia, de papisa, de sacerdotisa, en la que se convierte el objeto por el cual surge en el hombre la obsesión por lo desconocido placentero, por un nirvana que empieza hormonado, pero que termina más allá de la química, y hace posible llegar a misteriosas zonas del Más Allá.
Es crucial, en el primer tomo de “Magna Ciencia”, el recorrido para presentar la falsedad de los experimentos con el interferómetro de Michelson y Morley, sobre el que se apoyó luego la teoría especial de la relatividad y la inexistencia del éter, un experimento de varias horas durante un par de días que fue contrastado por miles de horas de experimento posterior que ponían en solfa la afirmación sobre la inexistencia del éter, lo cual se nos presenta en paralelo a existencias de constructos teóricos posteriores como la materia oscura o el mar de neutrinos. Algo parecido encontramos con los descubrimientos del químico Corentin Louis Kervran, que lleva a la existencia de la transmutación biológica, y también a las transmutaciones nucleares a baja temperatura en la disciplina de la geología, profundamente tratados en el tomo I de “Magna Ciencia”. La crisis del darwinismo clásico, en boca de innumerables corrientes biologistas contemporáneas, cierra el círculo sobre una serie de paradigmas enquistados en el tesauro de conocimiento impartido en la academia, siendo en España el profesor Máximo Sandín quien ha expuesto las fallas de esa teoría, la de la selección natural azarosa, que se ha convertido en una especie de religión, fenómeno que dicho profesor radica en lo bien que ha venido esa tesis al sistema económico vigente. El físico e investigador Artur SalaArtur Sala explica: “El poder que poseen estas élites para dominar el conocimiento científico, a través principalmente del control de las publicaciones científicas, es sin duda enorme, y se construye y extiende a través de todo un entramado de cargos burocráticos, centros de investigación, universidades, sociedades y asociaciones de todo tipo, todas sutilmente manipuladas con el objetivo de que el verdadero conocimiento no llegue a la sociedad en general”.
Juan Ezequiel MoralesEs hacia final del año en el que estamos preparando un “Meeting” filosófico en el que se van a discutir las fallas del método científico, desde un punto de vista epistemológico, y a estudiar varios ejemplos acerca de la robustez de teorías como la inexistencia del éter, la naturaleza de la fusión fría, los cómputos prehistóricos, el posible origen abiótico de los hidrocarburos, la detección de una fuerza vital reicheniana, o la falsedad de la selección natural darwiniana.
En esta ocasión se aborda el tema de la Ética, desde tres enfoques sistemáticos distintos: el Nuevo Realismo Moral, por Markus Gabriel, el Naturalismo Genérico, por Ernesto Castro, y la Ética del Humanero, por Juan Ezequiel Morales.El día del encuentro intentaremos, en la primera hora, exponer los tres sistemas de “Weltanschauung” o cosmovisión sistemática sobre los que se hacen las propuestas éticas de cada quien, y luego cada uno de los tres filósofos hará su exposición.Sin embargo, sí que resulta interesante adelantar, a modo de ejemplo, una de las tesis y contratesis que podemos adverar en las opiniones de Gabriel y Castro sobre la dialéctica del amo y esclavo de Hegel, “Herrschaft und Knechtschaft”, en el capítulo IV de su “Phänomenologie des Geistes”.
Y ahí se ve muy claramente que esta reacción ha estado en los medios de comunicación desde hace muchos años, pero lamentablemente también cada vez más en la política, y ya no es sensata y no se lleva a cabo en el sentido de una discusión democrática sino que quiere crear pánico, histerismo”. Bolz manifiesta su confianza en las habilidades científicas y técnicas de nuestra civilización más que en el temor a los fenómenos naturales, y por ello, en su libro, desarrolla “una crítica de la histeria y el pánico” y, de momento, “los humanos difícilmente son responsables por sí solos del cambio climático… sería una arrogancia inconcebible imaginar que la gente podría manipular completamente el clima”.
De esta manera, ha proporcionado a los Estados totalitarios, desde Robespierre hasta Kim Jong-un, una potencial y prestigiosa legitimidad”. Eso es lo que explica el por qué la internacional “pija” no se molesta en mostrar sus propios valores, que no los tiene, sino que siempre se monta en la giba del “Pueblo”, al cual arrea, en posición mesiánica, para salvarlo, en una especie de maldición gitana en la que los lamentos esclavos de los de abajo se originan siempre a los de arriba, ya sea por quienes por su natural posición ejercen la esclavitud, ya sea por quienes quieren liberarlos para ejercer otra esclavitud alternativa.
Al reconocimiento de que el estado de bienestar, como derecho inalienable de los individuos, y que hace de estos lo que son, seres libres y librepensadores, no surge de una república (que puede llegar a ser soviética o islámica, una “contradictio in adjecto”), ni de una monarquía (parlamentaria o no), ni de una dictadura (del proletariado o del “Caesar” o del “Führer”), sino que surge en cualesquiera de ellas, siempre que los líderes no ejerzan la crueldad gratuita y viciosa. Cuando vemos que en España quien quiere destronar al rey que ha constituido un símbolo que sacó a España de un oscuro y duro periodo de gobierno de salvación para introducirla en una democracia feliz, la democracia de la “movida” ochentera, cuando vemos que los destronadores son los cabezas de la partitocracia de los idiotas, de los del doctorado plagiado, de los violentos que “se emocionan al ver a encapuchados pateando a un policía” (el profesor Iglesias Turrión “dixit”), entonces nos preguntamos por qué, con independencia de que una monarquía parezca más obvia que una república, vamos a cambiar a quien simbólicamente se ha comportado con decoro por quienes vienen con toda la malicia posible a quedarse con “el dinero público que no es de nadie”, y además, sin estilo.