JUAN EZEQUIEL MORALES
Con un empeño democrático, de “welfare”, Arrow busca cinco condiciones en las que se pueda dar una dinámica democrática: a) la regla de elección social debería crear un orden completo por cada posible conjunto de órdenes de preferencia individuales; b) No imposición o criterio de Pareto débil: si A resulta socialmente preferido a B, debe existir al menos un individuo para el cual A sea preferido a B, es decir, criterio de no unanimidad; c) Ausencia de dictadura: la regla de elección social no debería limitarse a seguir el orden de preferencia de un único individuo ignorando a los demás; d) si un individuo modifica su orden de preferencia al promover una cierta opción, el orden de preferencia de la sociedad debe responder promoviendo esa misma opción o, a lo sumo, nunca degradándola; e) Independencia de las alternativas irrelevantes: los cambios en la forma que un individuo ordene las alternativas "irrelevantes" no debieran tener impacto en el ordenamiento que haga la sociedad del subconjunto "relevante". El teorema de Arrow dice que si el grupo que toma las decisiones tiene al menos dos integrantes y al menos tres opciones entre las que debe decidir, entonces es imposible diseñar una regla de elección social que satisfaga simultáneamente todas las condiciones anteriores.
JUAN EZEQUIEL MORALES
Descripción del ahogamiento inevitable de la Tierra.
JUAN EZEQUIEL MORALES
Evidentemente que esta revolución interna de los arquetipos funcionará, y más en una sociedad que ya no es la victoriana, pues los arquetipos evolucionan. Pero no es contra el mazo de la desigualdad causada por el heteropatriarcado con lo que se conseguirá quitar las cadenas psicológicas, sino con formas más naturales e integrales, que nunca comprenderán los que unen izquierdismo, progresismo, empoderamiento, desprincesamiento, etcétera, porque ahí solo manejan las herramientas de odio político. Y por el principio de acción-reacción el odio terminará bien engrasado, desde que se ponga en marcha, por el propio mal denominado heteropatriarcado, que sabe bien, porque lo han educado las princesas, que a la violencia hay que someterla con una violencia no igual, sino superior.
JUAN EZEQUIEL MORALES
En 1949, Rusia consiguió la bomba atómica, y Russell cesó en sus proclamas para un gobierno mundial liderado por EE. UU. por la vía de amenazar al resto de países del planeta. El monstruo sólo está dormido y la solución evolucionista será ese gobierno mundial que, en palabras de Nick Bostrom, y con mayor complejidad y precisión, denomina “La Unidad”.
JUAN EZEQUIEL MORALES
Una crítica a la pertenencia al mismo movimiento sociopolítico de la autora de "Manual Ultravioleta", y el autor de la frase "la azotaría hasta que sangrase"
JAVIER CABRERA
Discurso de presentación del libro "Filosofía y Transhumanismo", de Juan Ezequiel Morales, en Gáldar.
Ya en los años 40, en efecto, surgió el movimiento en torno a la revista “Socialisme ou Barbarie”, de un grupo marxista francés, que duró hasta 1965, liderado por Cornelius Castoriadis y Claude Lefort, del Partido Comunista Internacionalista, y a cuyo grupo pertenecieron luego Guy Debord (el situacionista) o Jean-François Lyotard (el postmoderno).
Curzio Malaparte cambió y, proviniendo de un trasfondo fascista mutó en izquierdista, y militó en el Partido Comunista Italiano, llegando a ir a China para contemplar el éxito de la revolución maoísta. Enemigo declarado de la burguesía, falleció en medio del enconamiento marxista que lo poseyó en los años cincuenta. Los autoritarismos son excrecencias formales de las sociedades de masas, que se dan cíclicamente en el tiempo y en la geografía, con sus altos y sus bajos. Curzio Malaparte, con tendencia al autoritarismo, pese a sus discusiones y crisis ideológicas, comulgó con todos ellos, los de derecha y los de izquierda, en medio del “mare magnum” que provocó las dos Grandes Guerras y los equilibrios de una Postguerra con el Telón de Acero de por medio.
Juan Ezequiel Morales
La filosofía se ha convertido en una especie de estudio de los estatutos de las comunidades de propietarios, así como la religión pasó de los misterios de la fe a la ayuda a los pobres. Errores fatales, que han demeritado el conocimiento a una mera gestión de lo material, olvidando la transcendencia. Y para ese viaje hay mejores alforjas, mejores disciplinas, como la economía o la política, y por eso es por lo que los filósofos, especialmente los españoles, convertidos, ya no solo en seres aburridos que no dicen nada nuevo sino repasan a los ya periclitados, han quedado en la autoría de apenas mil ejemplares por año, pues han escogido la tarea de emplearse en la liberación del pueblo a través de la gestión de quitar a unos para repartir entre otros y, además, con el lenguaje cobarde de lo políticamente correcto. Un erial, un watercloset. Nada, por lo demás, que no tenga solución.
JUAN EZEQUIEL MORALES
¿Qué tuvieron, pues, que hacer los nihilistas? Huir a Occidente, a la Europa Occidental y los Estados Unidos. Ahí, sobre todo en los ociosos medios universitarios, y en base al mercadeo de la culpa, ha pervivido ese mito de que la izquierda, el progresismo, y el desarrollo y defensa de las minorías. Dentro de esas minorías se incardinan, evidentemente, las derivas migratorias y las formas atípicas de sexualidad. Pero toda acción tiene su reacción. Desde 1990, en EEUU y en Europa, se ha generado una defensa de los valores tradicionales que ha dividido esquemáticamente a la sociedad en dos bloques: de un lado los blancos, heterosexuales y patriarcales; y de otro lado el multiculturalismo, los homosexuales-transexuales-
Mark Horkheimer, Herbert Marcuse, Theodor Adorno, Erich Fromm o Juergen Habermas, pilotaron, dentro de la universidad occidental ese principio marxista cultural de derruimiento de toda la cultura tradicional burguesa. Un punto de partida reactivo lo señaló el texto de 1992, de Michael Minnicino, en la revista del “Schiller Institut”: “The New Dark Age: The Frankfurt School and 'Political Correctness”. Ahí se señalaba que la Escuela de Frankfurt ha pretendido destruir la civilización occidental, promovió las artes pesimistas, o propició la industria de la droga.